miércoles, 22 de julio de 2009

El regalo de un padre


Un hombre tenía dos hijos: el mayor, de gestos duros y mirada resuelta; y Ari, un muchacho de ojos dulces y movimientos vivaces. El hombre, un mercader muy respetado en la zona, les amaba entrañablemente.
Un día, al regresar a casa, encontró a su esposa llorando desconsoladamente. Ari, después de recoger unas prendas de ropa, se había marchado sin decir palabras. El mercader no se extrañó. A pesar de amar profundamente a su hijo, nunca había podido comunicarse con él. Algo ocultaba Ari en su corazón. Algo que les separaba a kilómetros de distancia aunque estuviesen frente a frente.
El mercader dejó a su hijo mayor a cargo de la casa y los negocios. Tomó lo que más amaba Ari: unas palomas mensajeras, las subió al carruaje y comenzó el viaje en busca del hijo que tanto amaba.
Recorrió todos los lugares donde podía refugiarse un joven pero no encontró nada. Sólo quedaba un sitio que revisar. Tembló de miedo al pensar que su hijo estuviese refugiado en ese lugar. Pero su amor era más fuerte así que, casi sin darse cuenta, desvió el camino y tomó la ruta hacia el pueblo que ningún hombre decente se atrevía a visitar. El carruaje avanzó lentamente por un camino pedregoso y oscuro, rodeado de árboles que no dejaban ver el cielo. Mientras avanzaba, volvían a su mente las historias que había escuchado sobre ese lugar. Eran historias extrañas. Historias increíbles. "Allá sólo viven hombres. Hombres que por las noches se vuelven lobos y salen en busca de sus presas." "Allá todo es lujuria y un eterno carnaval." "Quien entra allá jamás sale." Historias extrañas. Historias increíbles. Historias que le hacían temblar.
Había caído la noche cuando el mercader llegó a las puertas de la ciudad. Explicó a los centinelas cuál era su propósito pero le negaron la entrada. Insistió varias veces. El arte para los negocios que tan bien conocía, no le sirvió de nada. Suplicó por saber si su hijo estaba allí, pero no obtuvo respuesta.
Abatido, se sentó apoyando la espalda en la gran pared que rodeaba al pueblo. Por la puerta vio salir a algunos jóvenes. Intentó preguntarles por Ari, pero hablaban un lenguaje que el no lograba entender. Se mantuvo despierto. No vio lobos escaparse durante la noche. Tampoco escucho ruidos de carnavales. Y varias hermosas mujeres salieron elegantemente vestidas con rumbo desconocido.
Al amanecer, una delicada mujer se le acercó. Sin saber porqué, el mercader cerró sus ojos. La mujer acarició el rostro del hombre con una ternura que le recordó a su madre. Luego le besó la frente y le susurró: “Ari está bien, Por fin es feliz. Vuelva tranquilo a casa”. En ese momento el hombre abrió sus ojos y descubrió el rostro dulce que le miraba.
“Sólo quiero verlo”, suplicó .
“Si entras allí jamás podrás salir” le contestó la mujer.
“No importa”.
“¿ No te importa? ”.
“Sólo quiero verlo, abrasarlo, darle mi bendición y entregarle sus palomas. Él amaba esas palomas”
“Ari está bien. Vuelva a casa”
La dulce mujer dio media vuelta y comenzó a caminar suavemente. Estaba a punto de cruzar la puerta de entrada al pueblo cuando el anciano mercader se lanzó sobre ella. Los guardias se asustaron mucho y confundiéndole con un asaltante le hirieron de muerte. El anciano reunió todas sus fuerzas y abrasó fuertemente a la dulce mujer. Luego cayó al suelo y allí tendido sobre la tierra se quitó el anillo de primogénito, esa joya destinada en herencia sólo al mayor de los hijos, y se lo puso en el dedo a la hermosa mujer que ahora lloraba a su lado.
¡ Eres mi hijo ¡
¡ Eres mi hijo, mi hijo amado ¡
¡ Siempre serás mi hijo amado !
Las palabras pronunciadas por el mercader retumbaron en todo el lugar haciendo que la jaula de las palomas se rompiera en mil pedazos. Las aves alzaron el vuelo hacia el infinito. Pronto regresaron llenas de luz y se posaron sobre el corazón del mercader que agonizaba. Allí en su pecho estuvieron hasta que el hombre expiró. Luego acompañaron a Ari volando a su alrededor.
Ari vivió mucho tiempo. Y tanto en los momentos de alegría como en los momentos de tristeza y soledad, estuvo acompañado por sus palomas que de tanto verlo maquillarse y cambiar de trajes se convirtieron en guapas chicas y entrañables amigas.
El mercader se fue al cielo y desde entonces, con permiso de la Diosa madre, envía una paloma a cada hermano de Ari. Es una paloma llena de luz. Es una paloma llena de amor, que después de atravesar el infinito se convierte en la entrañable prima, hermana o amiga que nos acompaña y comprende nuestras tristezas, nuestras alegrías. Es una amiga llena de luz. Es una amiga llena de amor. Es una paloma que envía el padre para recordarnos que somos sus hijos, sus hijos amados.

La Estirpe Olvidada


Tiempo atras las lógebras bobedas del antiguo reino se alzaba decoradas por el majestuoso bosque cerca de Ellyrion, pero tras varias generaciones y de caer en las manos inicuas de la "guerra de la Barba", este se vio oculto en pedazos.Cuando llega la calma,este susurrante mausoleo, se ve convertido en la zona de juego de los pequeños elfos.Dos pequeños elfos, un niño de orejas puntiagudas, cabello lacio brillante al sol engendrado por la magnificencia de los altos elfos y otro aun mas infante pelo negro mas corto, y mirada curiosa en busca de aventuras como los antiguos heroes de historias elficas. "!Espera¡ ... no deveis alejaros tanto" gritaba el mayor."¡no grites!.... los espantaras, theodren... vamos devemos escondernos" comunico la delicada voz del mas pequeño.Tras unos frondosos matorrales, el mas pequeño se escondió y empujó al temeroso Theodren a que tambien lo hiciera."Loemsith " dijo Theoden refiriendose al otro pequeño " ¿que hacemos aqui?... el carruaje de Althordf nos espera... ¿que buscas aqui?" "no recordais... a los duendes sombrios... detras de aqui hay un riachuelo...deven salir a jugar con el agua"dijo sonriente el pequeñajo.A Theoden le recorrió un hilo de nerviosismo y miedo." Pero... no recordais lo que decían los altos señores, son viejas las hitorias que cuentan de como escupen a las manos de quienlos portan, veneno peligroso" dijo Theoden."por eso he traido esto" dijo sonriente Loemsith, mientras se apresuraba a sacar algo muy pesado con la fuerza del entusiasmo de su pequeño bolso. Theoden miró muy intrigado. Cuando porfin comprendió lo que era , su asombro se dibujo en su rostro.Era unos guantes de acero, muy pesados y resistentes."¿De donde los habeis sacado?... " se preguntó Theoden, pero enseguida el mas pequeño le tapono la boca con la mano.Había salido revoloteando con sus rapidas alas un duende sombrio, hermoso y misterioso a la vez. Son muy desconfiados por naturalezaasi que alzaban sus garras en alto antes de poder enbullirse en el frescor del agua cristalina del riachuelo. Tras comprovar que estaba solo se embullo entre el agua que desaparecia tras su cuerpo grisaceo, y resfescaba sus extremidades.El pequeño elfo se pusó como pudo los enormes guantes que le llegaban al hombro cubriendole todo el brazo, y se disponía a atrapar al duende, peroTheoden le hizó señas de que no lo hiciera, y procuro tirar de su pesado brazo tras ponerse los guantes." Sueltame.. " dijo casi susurrando mientras intentaba salir del escondite " vamos.. dejame o se escapara.. no seas cobarde"Las ultimas palabras que tachaban al mayor de cobarde soltaron el brazo del pequeño, Theoden no apreciaba el hecho de se le diera como un cobarde.Theoden miro al suelo con resignación y dejo que marchara, Loemsith sonrió mirandole y salió en busca del preciado premio que se refrescaba en el agua.Loemsith, como si de un aventurero se tratara, saltó en busca del riachuelo que chapoteaba su delicada agua.Recordando viejas historias de humanos luchando con los orcos y algunos hombres lagartos, creyendose uno de aquellos heoroes inmortalizados en estatuas,o recordados en libros gritaba: " !Por la gloria de Isha¡... !muere maldito Orco¡..." pero tras decir esto se encontro que en el rio no estaba el pequeño duende que representaba al vil orco. No estaba. Loemsith no podia creerlo, su presa había huido. Resignado agachó la cabeza y dejó que el sonido del bosque embriagara el ambiente, pero la sorpresa fue algo superior a ese delicado sonido.Se escuchaba el leve sonido de algunos chasquidos, como si estuvieran masticando. El pequeño infante no se imaginaba nada aun, pero le sorprendió escuchar como ese pequeño ruido se acercaba a su espalda, temblando y dejando que uno de sus guantes se cayera al suelo, se dió la vuelta.Lo que vió no era lo que se esperaba tras plocamarlo en venganza, era enrome sus colmillos se alzaban por encima de su cabeza con sus ojos inyectados en sangreobservando al joven, relamiendose a la vez que masticaba algo que sobresalia como unas alas de un duende sombrio tras sus dientes. Sus brazos eran musculosos embuidosde cicatrizes.Le miraba atentamente mientras masticaba, en cambio el joven paralizado por el miedo le era imposible dejar de temblar. Theoden observaba atorrerizado desde los matorrales, y para salvar a su amigo recogió una de las piedras puntiagudas del riachuelo aun empapada y la tiro hacía el orco que revotaron al suelo enseguida tras chocar sin exito alguno en el pecho del Orco.El orco de poca costumbre, enseño sus negras garfas sonriendo. Los pequeños temblando se abrazaron anelando la esperanza. El orco se acercó relamiendose, y preparandose para despedazar. Era lo ultimo que verian los jovenes elfos, ver como su corta vida se apagaba entre la dentadura acuchillada del orco negro. Cerraron los ojos embriagados de lagrimas y entre la oscuridad escuchaban el desgarrador paso de la bestia, uno tras otro. Temblando soñaban sobre las viejas historias de aquellos heroes que se iban del viejo mundo, a manos de sus primos los elfos oscuroso de goblins, orcos... Un final que no deseaban.Otro paso estaba proximo a ellos, casi se pordia sentir su respiración. De pronto emano un ruido de algo mágico atravesando como una piedra, los hizo abrir los ojos.El Orco esta vez destronó su apetito, arrancaba de su cuello una flecha que casi le atravesaba el gasnate. Se dió la vuelta pero no consiguió sino ver arboles y ruinas, gruñendo como un demonio, se volvió a los infantes. Pero esta vez los encontró con un tercero ser, no un joven niño. Era una mujer elfa que le apuntaba con su arco, su pelo ondeaba ala mas delicada brisa, negro en la noche, azul acabache al día. Sus ojos adornaban su piel blanca como dos exagonales de mithril.Negros y de mirada penetrante, mas aun que una hoja de diamante.Tras ella se mantenian escondidos los pequeños elfos. " Theoden llevate a Loemsith al campamento" dijo la delicada voz de la mujer.El pequeño Loemsith cojió el guante del suelo y corrió junto a su amigo esquivando los matorrales que le refugiaban de los duendes sombrios.El orco se armó con el hacha que pendía de su cintura, y gruñendo acertó al aire una hachazo que la joven habilmente esquivo, mientras unas hojas de arbol cayendo , con menos suerte eranpartidas por la mitad. La elfa esquivaba los movimientos pesados del orco, pero no consiguió ver como uno de sus estruendosos brazos la agarraban del cuello expulsandola hacia el suelo con gran fuerza. En el suelo abatida, con su fuerza drenada, se puso de rodillas y alzó su arco , pero el orco embistió contra ella haciendo que el arma de la elfa desapereciera en la maleza,sin piedad empuja la cabeza de la joven elfa hacía el suelo aplastandola como puede con su garra y alzando su hacha para asi desprenderla de su cuerpo. La joven se devatia por quitarse al orco de encima sin exito.Todo estaba perdido. El orco tenía intención de decapitarla mientras la mantenía inmobilizada mordiendo el terreno mojado del sereno.El hacha se despedia hacía la joven, cuando ella como pudo empuñó una de las flechas de la mochila y se la clavó en el pie que mantenía el quelibrio de las bestia mientras el otro aplastaba su rostro. El orco dedicó un grito desgarrador, y dejó caer su hacha al suelo. La elfa mientras sus largos cabellos impedian la visualización del orco, se alzaba de un impulso, mientras la tierra se desprendia de su rostro magullado. Cuando el orco reaccionó ella portaba el hacha que pretendia decapitarla, que con fuerza que desprendió de su odio acertó al gasnate del Orco. La bestia negra mirando a su verdugo, cayó desvanecida al riachuelo tiñiendolo de su envenenada sangre.
"¡Rapido, las jovenes y los jovenes subid al carruaje hacia Altordf!" Gritaba uno de los elfos que montaban a los altos elfos que huian de la amenaza. Los elfos oscuros se aproximaban aun mas y todo aparentaba estarperdido para esas tierras.Muchos eran los altos elfos que sin garantia de volver, enprendian el viaje para protejer a su pueblo. Uno de ellos, con armadura brillante y poniendose unos guantes de acero que habían desaparecido de su tienda pero que pronto aparecieron en el mismo lugar donde los había guardado como por arte de magia,el Joven leon blanco Marule miraba hacía el bosque preocupado. Un apuesto joven de cabellos claros bailando el son de sus ojos tambien claros, mirada apacible y barbilla atenuante decorada por unaperilla inspirada en heroes humanos de la antigua edad. "¡Oh Aredhel!" Grito al ver acercarse a la mujer elfa que protejió a los "cazaduendes" del bosque." ¿Estais herida? " pregutó al ver los arañazos de su cara."No, estoy bien"dijo ella " Rapido devemos prepararlo todo, los elfos oscuros estan tratando con orcos para conquistar estas tierras""Tu no iras a ningun lado" dijo Marule reteniendo a la elfa " He hablado con vuetro padre , pronto estara el carruaje que os llevara a Lothlorien""!Pero yo quiero luchar¡"" ¡No!.... ¡Deveis marchar rapido, ya estan mas cerca. Yo me quedare defendiendo estas tierras, y cuando todo acabe, nos casaremos y viviremos ocultos del mundo en el lago Nenufar" dijo con vos temblorosa el joven , mientras sus cristalinos ojos mirando a a los oscuros ojos de ella. Acercandose a ella y acariciando su mano le susurra" la hija de un elfo silvano no deve estar mesclandose en asuntos de altos elfos, aunque su madre fuera de una de nosotras"Aredhel cierra los ojos dejando entristecida. Tas recobrar el animo dedico un canto , donde los arboles se reclinaban y de entre ellos aparece un majestuoso y bello leon blanco.El leon blanco compañero de Marule y amigo de Aredhel se acerco a ella reverenciandose, y ella le susurro mientras su cabello bailaba el son de la brisa: "Traedme a Marule de vuelta"Tras esto compartieron una ultima mirada y este se reunio con el ejercito que partio hacía el sur.Aredhel se crio entre altos elfos, y siempre se sintió parte de ellos. Su mestizaje no era impedimento en sus valores como luchadora y protectora, diferenciandola de los elfos de Lothlorien que no se mesclaban en disputas. Pero amaba a la naturaleza, a los bosques y sus criaturas y no se mesclaba en asuntos de magia arcana al igual que los silvanos.El carruaje de ya había llegado mientras su conductor ignoraba las miradas de reproches de algunos ante la pasividad del pueblo silvano.Mientras Aredhel observaba el carruaje, un humano que aparece por arte de magia se acerca lentamente a ella. "Vaya, vaya ... Los Altos elfos estais solo en esto ¿verdad?... y tu parece ser que vuestro prometido quiere que huyas, pero tu sangre luchadora no perteneciente a los cobardes de los silvanos te lo impide"comentó sonriendo." Mi madre era una alta elfa, este es mi pueblo... deveria protejerlo" dijo Aredhel, mientras observaba que aun el carruaje esperaba."Entonces sabes tan bien como yo que ese no es tu carruaje"dijo el humano."¿Que proponeis entonces?" dijo la elfa esta vez dirijiendo la mirada al misterioso." Conosco una Orden, luchan aceptando las represarias de tiempos antiguos, luchan sin importar raza, edad o ... sexo, luchan por lo que fue robado, por la paz o por la guerra en modo de venganza" dijo dejando mostrarsu dentadura magullada por los defectos de los humanos." forajidos, ebrios que creen merecer llamarse heroes..."dijo ella restandole importancia a sus palabras."No mi señora..." interrumpe el humano" no lo mireis asi , miradlo como vuestro pasaje para protejer vuestro pueblo, vuestro honor... vuestro prometido"Ella miro al sur al oir estas palabras." Dirijios a Altordf, alli otro carruaje os recojera y os yevara al norte de las montañas apestadas cerca del rio Lamed, alli os esperaran" dijo el humano.La joven le mira dudosa." ¿Como los encontrare, y que pasara despues?"preguntó." Jaja... vuestra sangre silvana os mostrara el camino, el bosque es vuestro mayor aliado, contais con ventaja... Ellos se hacen llamar GUERREROS DE LA ESTIRPE OLVIDADA" dijo sonriente el humano.
El tiempo en el viejo reino pasara lento para los bosques, arrasados o contaminados. El tiempo pasara lento cual pluma resvalando por una roca, en la Playa negra , tambien para Aredhel. Son muchas las guerras que se desataran y mucho lo que se puede llegar a perder...

viernes, 17 de julio de 2009

Cuando la Venganza despierta....

¡Voilá! A primera vista un humilde veterano de vodeville en el papel de victima y villano por vicisitudes del destino. Este visage, ya no más velo de vanidad, un vestigio de la vox-populi, ahora desfallecido. Sin embargo esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada, que velan por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad. El unico veredicto es venganza, vendetta, como voto y no en vano, pues la valía y veracidad de esta, un día vindicará al vigilante y al victorio. La verdad, esta vichysoisse de verborrea se esta volviendo muy verbosa, así que solo añadiré que es un verdadero placer conocerte, y que puedes llamarme V…